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Mapa de Pérdida de bosque primario en Argentina (2001 – 2025)

Entre 2001 y 2025, Argentina perdió aproximadamente 7,2 millones de hectáreas de bosque primario, según el dataset Global Forest Change desarrollado por el laboratorio GLAD de la Universidad de Maryland a partir de imágenes Landsat. Esto equivale a una superficie similar a varias provincias argentinas combinadas, o a millones de hectáreas de ecosistemas que tardaron décadas —e incluso siglos— en consolidarse.

📈 El momento más crítico ocurrió en 2008, cuando se registró una pérdida cercana a las 592.720 hectáreas en un solo año. A partir de allí, la tendencia muestra una caída importante en el ritmo anual de pérdida —cercana al 66% respecto del pico—, algo que posiblemente esté asociado, al menos en parte, a la implementación de la Ley de Bosques sancionada en 2007.

Sin embargo, los datos también muestran algo importante, desde 2019 aparece una leve tendencia creciente que rompe con la desaceleración observada durante la década anterior.

🌎 Las provincias más afectadas durante todo el período fueron:

  • Santiago del Estero → 2,18 millones de hectáreas
  • Salta → 1,65 millones
  • Chaco → 980 mil
  • Formosa → 710 mil
  • Misiones → 310 mil

La concentración territorial no es casual. El Gran Chaco argentino aparece como el principal núcleo de transformación forestal del país, impulsado históricamente por el avance de la frontera agropecuaria, la expansión ganadera y distintos procesos extractivos.

🛰️ Lo interesante de este tipo de análisis es que permiten observar dinámicas ambientales de largo plazo utilizando series satelitales continuas. El dataset Global Forest Change utiliza imágenes Landsat de 30 metros de resolución y detecta eventos de pérdida de cobertura forestal año por año desde 2001. La actualización 2025 incorpora mejoras metodológicas, nuevos sensores Landsat 8 y 9 y un reprocesamiento parcial de la serie histórica.

⚠️ Algo importante: el propio equipo de GLAD aclara que estos datos deben interpretarse como indicadores robustos de tendencias espaciales y temporales, pero no necesariamente como estimaciones exactas de superficie absoluta, ya que existen diferencias metodológicas entre sensores y períodos.

Aun así, la magnitud del fenómeno es contundente. La pérdida de bosque no solo implica cambios en la cobertura vegetal: también modifica ciclos hidrológicos, biodiversidad, regulación climática, captura de carbono y condiciones de vida de numerosas comunidades.

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