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El Cinturón Flori-frutihortícola Platense II

En la primera versión de este mapa mirábamos el Cinturón Flori-frutihortícola platense «desde arriba». Invernaderos, cultivos, viviendas, vegetación y una enorme diversidad de formas de ocupación del suelo. Esta versión combina esa lectura satelital con la información del Censo 2022. De la pregunta por el uso del suelo a la pregunta de quiénes viven ahí.

En la primera exploración, basada en el procesamiento ad-hoc de imágenes satelitales mediante Sentinel-2 y el cálculo del NDVI, pudimos dimensionar, de manera estimativa, la magnitud de este territorio productivo. La imagen parece clara: un paisaje dominado por la actividad agrícola intensiva, un «cinturón verde» que abastece de flores y hortalizas a la región y al país.

Sin embargo, esa imagen satelital, por más precisa que sea, es una «fotografía» de la superficie. Para entender la complejidad humana y social de este territorio, necesitábamos «abrir» la imagen y superponerla con otra capa de información: la que aportan los datos censales. Al hacerlo, el paisaje productivo se llena de matices y nos muestra una realidad más profunda y compleja.

La teledetección clasificó la infraestructura productiva y las viviendas, permitiendo identificar las unidades productivas (y su superficie explotada) como también la estimación poblacional. La información censal posibilita, en una primera instancia, comparar las «cantidades» de viviendas y hogares relevadas por el Censo 2022. También los atributos de las personas y hogares que residen en el Cinturón.

Si analizamos la principal actividad de las personas que residen en la zona clasificada como Cinturón, es notoria la incidencia de la actividad agrícola. A su vez, se puede ver que es un territorio con altísima proporción informalidad laboral y de pobreza estructural (NBI). Estos indicadores son muy diferentes a medida que avanzamos hacia el centro y en el resto del partido de La Plata.

Otro patrón es la Impropiedad de la Tierra. Los datos sugieren que gran parte de esta tierra productiva no es propiedad de quienes la trabajan. Esta «impropiedad» es un factor clave que condiciona la inversión en infraestructura, la sostenibilidad a largo plazo y la vulnerabilidad de las familias que residen y trabajan en el cinturón. Es necesario recordar que lo que se alquilan, mayormente, son terrenos para cultivos que no cuentan con viviendas aptas, materialmente, para la residencia (por eso es la alta proporción de NBI).

Esta zona productiva tiene otra característica muy puntual: es una zona con alta población migrante. Aquí es donde la combinación de fuentes se vuelve indispensable para comprender el territorio en su totalidad. El satélite detecta invernaderos, el Censo ve a las personas que los habitan y trabajan. Esta información nos revela que la fuerza laboral que sostiene este cinturón productivo proviene, mayoritariamente, de comunidades migrantes bolivianas y paraguayas. Son ellas quienes, con su trabajo y conocimientos, hacen posible el paisaje que la teledetección registra con tanta claridad.

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